Archives for the month of: July, 2014

Este año nos vamos de vacaciones celebrando dos aniversarios del blog: hemos cumplido el tercer año de vida y ya hemos superado las 300 entradas publicadas.

Tercer aniversario de iNFoRMáTiCa++

Tercer aniversario de iNFoRMáTiCa++

Todo ello ha sido posible gracias a vosotr@s, que leéis el blog, y a todos los colaboradores y colaboradoras que en él escriben. Queremos aprovechar esta entrada para agradecer vuestra atención y para hacer un repaso de cómo han sido estos 3 años del blog. Primero repasamos algunas cifras sobre las visitas del blog:

  • El blog ha tenido 93.788 visitantes únicos, de los cuáles 26.450 son lectores asiduos. Estos lectores han visitado un total de 167.597 páginas. El tiempo medio de los lectores en el blog es aproximadamente de 1 minuto.
  • Un 61% de los visitantes están entre 18 y 34 años y la distribución de género es bastante uniforme (55% hombres y 45% mujeres).
  • El blog ha recibido visitantes de 123 países diferentes. El país con mayor número de visitas es España (75k), seguido de México (10k), Colombia (5k) y Argentina (4k).
  • Respecto a la vía de acceso al blog: el 41% de los visitantes llegan al blog a través de un motor de búsqueda, el 9% acceden directamente y el 4% a través de enlaces en otras páginas. En el caso de las redes sociales, las más populares para compartir contenidos del blog son Facebook y Twitter.
  • El 84% de los visitantes lee el blog desde un ordenador de sobremesa, el 11% desde teléfono móvil y el 5% desde tablet. Aproximadamente el 50% de los dispositivos móviles son Android y un 40% son iOS. Los dispositivos móviles más utilizados son el iPad y iPhone de Apple, seguidos de la familia de dispositivos Samsung Galaxy S.
  • Los navegadores web usados por nuestros visitantes son de lo más variopinto. Aunque la mayoría utiliza Chrome (44%), Firefox (27%) y Internet Explorer (12%), algunos visitantes nos visitan desde dispositivos móviles usando navegadores más exóticos: Amazon Silk, Dolfin, Opera Mini, …  También resulta curioso el número (creciente de usuarios) que se conectan al blog desde su consola Nintendo o PlayStation (?).

Actualmente tenemos 456 subscriptores por Twitter y 467 subscriptores que reciben las nuevas entradas en su correo electrónico via Feedburner. De entre todas las entradas que hemos escrito, las que han recibido más visitas han sido las siguientes:

A nivel de comunidad, hemos recibido más de 1.000 mensajes con preguntas, consejos y mensajes de nuestr@s lector@s…. además de unos 191.000 mensajes de spam 😐 Las 5 entradas que han generado más polémica y comentarios en el blog han sido las siguientes:

Para echar unas risas y a modo de curiosidad, aquí tenéis algunas de las palabras clave más extrañas que han utilizado los usuarios para llegar al blog. ¡Los caminos de Google son inescrutables!

  • “site:.edu inurl:blogs “publicar comentarios”” (Un clásico. No, no soy un bot, sólo soy una persona muy sociable…)
  • “akira” (¿Tetsuo, eres tú?)
  • “reglas de beisbol resumidas” (¡Has venido al lugar indicado!)
  • “que preparación de tener un espia” (Un tema central de este blog, claro)
  • “tortugas estatua” (No, no tenemos ni idea)
  • “obra de hombres en la oscuridad con tres lunas” (Poético)
  • “ficha informatica de marmota” (¿Y porqué no de ornitorrinco? Nadie piensa en el pobre ornitorrinco)

Por nuestra parte celebramos este tercer aniversario con ilusión y nos despedimos hasta septiembre. Esperamos que el curso que viene sea igual de interesante que el presente y que tengamos muchas cosas nuevas que contaros.

Esperamos que podáis desconectar y disfrutar de unas buenas (y muy merecidas) vacaciones. ¡Feliz verano!

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Para no ser excesivamente originales, en esta entrada seguiremos la estela y el esquema de otras que nos han precedido en la descripción de los diferentes itinerarios del Grado en Ingeniería Informática adaptado al EEES. Así, con el ánimo de despejar dudas y generar, sino vocaciones, sí el despertar del gusanillo del conocimiento o, cuanto menos, de la curiosidad, echaremos un breve vistazo al itinerario que en las guías curriculares de la ACM (Association for Computer Machinery) se conoce como Information Systems, y que, voluntaria o inconscientemente, oculta el término que mejor lo explica: management.

Management es una palabra que en sentido estricto deberíamos traducir como “dirección y gestión”. Y de eso va este itinerario: de cómo dirigir (a alto nivel, con una cierta distancia, estratégicamente si queréis) los Sistemas de Información (la función informática, en definitiva, de las organizaciones, basada en las tecnologías, los sistemas y los servicios de TI), pero también de cómo gestionarlos (a nivel más operativo, en el día a día, operacionalmente si queréis).

El management, entre lo estratégico y lo operacional - Fuente: Licencia: CC BY-SA 3.0

El management, entre lo estratégico y lo operacional – Fuente,  Licencia: CC BY-SA 3.0

A un paso del management organizacional, este ámbito de conocimiento del Management Information Systems (MIS) se ha venido estudiando tradicionalmente más en las escuelas de negocio  que en las facultades de informática de nuestro entorno.  Mientras las primeras le daban un barniz más economicista y organizacional, en las segundas (las pocas que lo asumimos como propio) le damos un barniz más ingenieril sin desligarnos, evidentemente, de lo organizacional. Y este barniz ingenieril se orienta al uso social de las TI: no nos centramos en producir artefactos, sino  soluciones que las personas (y sus organizaciones) utilizan porque les facilitan su vida, su día a día, su trabajo. Luego, matizamos: no es sólo sobre management sino sobre las personas y la sociedad que usa las TI.

Es pues, como podéis intuir, un itinerario poco techie, en el sentido habitual del profesional de TI (no se cacharrea nada con hardware ni con compiladores, por ejemplo, aunque, eso sí, se experimenta con algunos sistemas de información empresariales de tipo ERP en sentido amplio: CRM, BI, ECM…). Es, en definitiva, un itinerario para la reflexión y el desarrollo de estrategias y habilidades para el gobierno (la selección, la implantación, la explotación…) de los servicios, sistemas y tecnologías de información en organizaciones de todo tipo, habilidades que, a menudo, la profesión ha recogido en prácticas y normas diversas como ITIL, COBIT, CMMI… y que también están presentes en este itinerario.

Aunque no es estrictamente necesario, para adentrarse en el itinerario ayudará tener un cierto interés por el mundo de las organizaciones y el de las personas que las dirigen y las hacen funcionar. Este interés (como las canas, diríamos) acostumbra a crecer con el tiempo en el espíritu del profesional de TI tipo: aquel que en un inicio se siente atraído por la parte más tecnológica (el apasionante mundo de la programación o el de los potentísimos procesadores o el de las poderosísimas redes) y que, a medida que progresa profesionalmente, se va viendo al frente de equipos (más o menos grandes) de proyectos (más o menos grandes) en los que debe lidiar con los tiempos, los presupuestos y las personas; y que, en ocasiones, acaba incluso al frente del departamento de informática o, más glamuroso aún, como un estratégico CIO cercano al consejo de dirección… Lo cierto es que este cambio en el centro de interés, lejos de ser extraño, es habitual ni que sea para intentar demostrar aquello que, cuando éramos analistas programadores teníamos claro: que el jefe de proyecto de TI y/o el CIO lo hacían siempre peor de lo que lo haríamos nosotros en su situación…

Es un buen fundamento para iniciar el itinerario, pues, haber cursado asignaturas del ámbito de la gestión de organizaciones (el itinerario incluye específicamente una asignatura sobre iniciativa emprendedora), la ingeniería del software, y la gestión  de proyectos en sentido amplio. De hecho los profesores de nuestros Estudios del ámbito de MIS son los responsables de las asignaturas de gestión de proyectos, asignaturas que ya se inspiran en el PMBOK.

El itinerario empieza formalmente con unos Fundamentos de Sistemas de Información donde se presentan los diferentes nombres y conceptos de la cosa: la importancia de la función informática en las organizaciones y los tipos de sistemas de información empresariales más habituales. Se sigue con un par de asignaturas que presentan la problemática del uso de sistemas de información en las organizaciones, de cómo se logra su integración funcional con la misma y, tanto o más importante, de cómo se aborda la integración tecnológica de los sistemas informáticos de diversa procedencia. Esta visión se complementa con una asignatura sobre la gestión funcional de TI (el día a día, la continuidad de los servicios de TI en los que, como en la electricidad, se apoyan las organizaciones) inspirados en el mundo ITIL. El itinerario se cierra con una asignatura (de asertivo acrónimo: PUESI) de planificación y uso estratégico de los sistemas de información (es decir, de instanciación de la estrategia de TI en el seno de la organización), en la que se abordan, entre otros,  aspectos sobre el alineamiento con los objetivos generales, o las alternativas de estructuración de un departamento de TI o de su aprovisionamiento. Por supuesto, el itinerario culmina con un Trabajo Final de Grado que, hasta ahora, ha acogido diferentes estudios prácticos sobre problemas, tanto operacionales como estratégicos, de aprovisionamiento e implantación de TI en casos y contextos reales y concretos: los propuestos por los propios estudiantes.

La importancia de este cuerpo de conocimiento está tan clara en nuestra universidad, que  en el diseño de los máster en Ingeniería Informática (evidentemente), Aplicaciones Multimedia (¡incluso!) e Ingeniería de Telecomunicación (¡también!), se incluyeron dos asignaturas obligatorias que son parte de los fundamentos de este itinerario: Dirección Estratégica de TI y Gestión Avanzada de Proyectos. Y esta apuesta se refleja también en que uno de nuestros programas estrella en formación de posgrado desde hace ya muchos años está centrado exclusivamente en MIS y ha sido recientemente actualizado, revitalizado y rebautizado como Programa de Dirección Integrada de Tecnologías de la Información.

En definitiva: este ámbito de conocimiento en general y este itinerario en particular os han de permitir preparaos para cuando necesitéis entender el papel de los responsables de TI y de proyectos de TI, o para cuando, en esa habitual transformación del profesional de TI a la que hacíamos referencia, estéis llamados u os sintáis inclinados a desarrollar ese rol. Profesionalmente, si lo cursáis, lo podréis explicar como que tenéis formación de jefe de proyecto y/o de director de TI. Y personalmente, con un poco de suerte, os ayudará a dar salida a esa evolución profesional a la que muchos (de verdad que felizmente, admitámoslo ya sin tapujos), nos hemos visto empujados.

[Por cierto, y por si no os hemos convencido, otro de los atractivos de este itinerario está en que, para los que seáis fieles seguidores de este blog y de sus apasionantes entradas (sin desmerecer a los otros muy valiosos profesores del itinerario), José Ramón Rodríguez Bermúdez está detrás del diseño de los materiales de asignaturas como Gestión de Proyectos y Dirección Estratégica de TI… Para los que no lo conozcáis, podéis recuperar esta entrada y esta otra…]

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Cada cierto tiempo, algún desarrollo con licencia libre explota y se convierte en lo más usado por todos los desarrolladores del planeta. Los ejemplos son innumerables, y el último de ellos es Bootstrap.

Todos los desarrolladores que se hayan enfrentado a la complicada tarea de hacer que las webs que desarrollen sean visualizadas correctamente desde un dispositivo móvil sabrán que cualquier ayuda es poca, debido a que, ciertamente, no es una tarea fácil de realizar. Al infierno de hacer compatible la visualización con todo tipo de navegadores y versiones de navegadores (algunos clientes de la empresa en la que trabajo soportaban Internet Explorer 6.0 hasta hace muy poco), ahora se añade la problemática de que además se debe poder visualizar correctamente en cualquier tipo de combinación navegador móvil-dispositivo móvil. Si antes ya era complicado ahora la complicación crece exponencialmente en paralelo al crecimiento de la popularidad de los dispositivos móviles.

La complejidad del diseño responsive. Fuente: Wikipedia - Licencia: CC BY-SA 3.0

Un contenido, múltiples presentaciones: la complejidad del diseño responsive.
Fuente: Wikipedia – Licencia: CC BY-SA 3.0

En el año 2010, dos desarrolladores de Twitter crearon una herramienta interna (que por supuesto no era Open Source) con el objetivo de disponer de un framework único con el cual construir interfaces de usuario, fuera cual fuera el dispositivo al cual iba dirigido. La motivación de este proyecto era que habían percibido que cada grupo de desarrollo usaba sus propios frameworks, creando un universo de herramientas imposible de mantener. Ese mismo año, en lo que Twitter llama su “Hack Week” (increíble proceso interno que vale la pena explorar), los desarrolladores de Bootstrap mostraron a sus colegas el uso de su framework, enseñando como se podían desarrollar proyectos aumentando enormemente la productividad en el desarrollo de interfaces gráficas. En Twitter se quedaron todos maravillados y su uso se hizo no sólo popular sino universal, y se convirtió en un estándar dentro de la compañía.

Un año después, Twitter decidió liberar el framework con una licencia libre (la MIT license) y poco a poco se fue convirtiendo en un éxito debido al boca a boca entre desarrolladores. Un año más tarde, en 2012, el proyecto ya era el más popular en GitHub.

Bootstrap se autodefine como el framework HTML, CSS y JavaScript más famoso para desarrollar webs con diseño responsive y enfoque “mobile first”. Y estos, de hecho, son los términos de moda hoy en día. Todos los clientes quieren su web responsive aunque sólo algunos las desarrollan utilizando el concepto de “mobile first”.

Y los que estamos al otro lado, los que tenemos que desarrollar esas webs, nos estamos volcando en utilizar en toda su plenitud este tipo de herramientas, ya que al igual que pasó internamente en Twitter, todos necesitamos las posibilidades y la productividad que este tipo de software ofrece.

Si eres desarrollador de sitios o aplicaciones web y no estás usando Bootstrap, un consejo de amigo, pruébalo. Es completamente libre. 

Mario Gómez Molina es tutor y consultor del Máster Universitario en Software Libre de la UOC. Es además Project Manager de la consultora VASS y dispone de más de 16 años de experiencia trabajando en el mundo de las tecnologías de la información en proyectos de alta complejidad para grandes clientes.

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En este tiempo de la informática bimodal y de dos velocidades sobre la que prometo hablar más dentro de poco, Max Neira  (argentino, amigo, colega y marino), que fue CIO global de Baxter durante muchos años, me hace ver que cualquier organización informática ha sido siempre un equilibrio y una tensión complicados entre dos fuerzas: una que impulsa el cambio (la que transforma o ayuda a crecer y transformar el negocio, la que hace programas y proyectos) y otra que promueve el orden y la seguridad del funcionamiento (que las cosas pasen y los servicios no se paren). Y que eso es bueno y es sensato. (Dice Max que mis posts son como los ”Consejos del Viejo Vizcacha” del Martín Fierro. No sé cómo tomarlo, jeje.)

Hércules sosteniendo el mundo para Atlas. Autor anónimo del siglo XVI. Imagen de domino público.

Alguien piensa que ser ágil es una virtud y un premio y que ser seguro es una carga burocrática y un cementerio. Se equivoca. Hemos hablado aquí de ésto alguna vez en lo que toca a la gestión de proyectos, cuando intentábamos trazar la línea sinuosa entre los métodos predictivos o tradicionales y los métodos adaptativos o más o menos modernos. Como casi todo en las ingenierías, pues depende. Depende del momento, del tamaño, de la composición y evolución del portfolio y también de la propensión o aversión al riesgo de la compañía y del CIO.

Pero la operación, el compromiso con que las cosas funcionen “como un reloj” (que el software haga lo que está previsto y necesita el negocio; que el hardware y las comunicaciones resistan las presiones de volumen y tiempo; que los datos estén disponibles y sean fiables; que el usuario acceda rápida y fácilmente a lo que necesita, sus derechos de uso y la impresora…) es irrenunciable y no debería estar en cuestión. Por lo demás, las operaciones pueden ser también ágiles y/o “pesadas” y pasan por estadios de evolución estratégica, como cualquier otra función de IT (sobre este punto, podéis ver el artículo G00225941 de Gartner o el de John Rakovski de Forrester de Abril de 2013).

En este enlace encontraréis una descripción típica del puesto de trabajo de director de infraestructura y operaciones. Hay tipos que se ocupan de eso y reciben un reconocimiento insuficiente. También al revés, entre la gente de operaciones e infrastructura es más frecuente encontrar a los más “quejicas”, permanentemente frustrados por falta de cariño o de recursos o de presupuesto.

Las empresas americanas y grandes y las empresas europeas y pequeñas son las que tienden a premiar y valorar más el hecho de que, en informática, las cosas simplemente funcionen. Estuve hace unos años en un programa para CIOs (primeros ejecutivos de sistemas de información) de la Harvard Business School. En la primera sesión todos debíamos presentarnos y explicar en qué creíamos que consistía nuestra función, para qué nos pagaban la nómina. La mayoría de los ejecutivos americanos se explicaban sin ninguna vacilación: mi rol es el aseguramiento y el control de los riesgos, me pagan para que las cosas pasen.

Los modelos de gestión de servicios que utilizan muchas compañías de informática (artefactos como ITIL, COBIT, las ISOs, CMMi…) son en realidad sistemas de aseguramiento de los riesgos de la infrastructura y las operaciones del día a día: la calidad del software, la gestión de los cambios y la configuración, la atención al usuario, la resolución de incidencias y problemas… “ASSURANCE“: una cuestión de musculatura, dedicación, método y ejecución.

No es poco. Hoy he estado en Chile con el CEO, el primer ejecutivo de una gran empresa de servicios, que se combina con una estructura industrial y de infraestructura muy complejas. Le he preguntado (procuro hacerlo siempre con los CEOs) cuál es su mayor preocupación. Pensaba que me diría que el valor para el accionista o las ventas o el margen. Pues no: me ha dicho que son los riesgos; y que por eso para él es tan importante la informática.

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Hace poco menos de un año os comentaba en una entrada parecida a ésta que el blog tenía su primer descendiente sólido. Pues bien, hoy puedo decir que aquella desublimación que nos permitía por fin el contacto físico con nuestro blog, se vuelve a producir, convirtiendo aquel primer volumen en una colección inicial de dos piezas. Nuevamente, nuestro autor favorito y más prolífico, José Ramón Rodríguez, comparte sus conocimientos  y experiencia en el área de los Sistemas de Información con nosotros.

Usos estratégicos de las TIC, de José Ramón Rodríguez. Imagen (c) de Editorial UOC

Si en el primer libro, José Ramón nos acercaba a la figura del jefe de proyecto moderno (lo cierto es que la palabra “moderno” me suena poco moderna) actual, en este segundo se mueve más hacia las TIC como palanca de transformación de las empresas y organizaciones y la importancia de disponer de una estrategia TIC y de una dirección estratégica de las TIC. Se nos hace difícil pensar en una empresa, sea grande o pequeña,  sin pensar en soluciones que la tecnología le puede aportar para acelerar procesos, mejorarlos, etc. Pero tampoco es difícil encontrar grandes fiascos del uso de la tecnología por culpa de una mala estrategia en las decisiones al respecto. No diré ejemplos, no sea que alguien se me sonroje.

En el libro que presentamos hoy, “Usos estratégicos de las TIC“, Jose Ramón nos plantea la importancia de no tomarnos las TIC como una simple herramienta y/o soporte. Las TIC transforman nuestra empresa e incluso el sector. Si no somos conscientes de ello y no le damos el valor que tienen, las consecuencias pueden ser terribles. Pero bueno, no seré apocalíptico ni haré spoilers. ¡Pasen y vean! Lo mejor que pueden hacer es comprar el libro. De momento tenemos la bonita edición en papel, pero pronto dispondremos de toda la colección en la versión electrónica, gracias al estupendo trabajo que ha hecho Francesc Tataret, de Oberta Publishing.

El primer libro de la colección, Jefe de Proyecto ++, lo he aprovechado para regalo a unos cuantos amigos. Por cuánto les gustó, creo que el segundo se lo comprarán ellos. 😉

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El objetivo inicial del World Wide Web era el intercambio de información a través de la red, de forma unidireccional servidor a cliente. Es por eso que las tecnologías subyacentes están orientados a un funcionamiento sin estado (stateless): el servidor no “recuerda” nada sobre el cliente y cada nueva petición empieza desde cero como si fuera la primera.

Por ejemplo, un concepto inexistente en los protocolos web es el de sesión: el servidor no tiene una forma directa de recordar si el usuario se ha autenticado y cuál era su identidad. Una solución a este problema es el uso de cookies, pequeños ficheros de texto almacenados en el navegador web del cliente. Las cookies, asociadas un dominio concreto, permiten a cada web recordar información específica acerca del cliente: su nombre de usuario, los objetos que ha almacenado en el carrito de la compra, … Además de estas cookies de sesión, las páginas web pueden usar cookies persistentes: cookies con una fecha de caducidad muy lejana (meses o años). Estas cookies permiten a una página web recordar información más atemporal sobre un usuario (la fecha de su última visita, sus preferencias de visualización, …) y realizar un seguimiento de sus actividades.

Una cookie de Google válida hasta el... 2038! - Fuente: Wikipedia. Licencia: CC BY-SA 2.5

Una cookie de Google válida hasta el… ¡2038! – Fuente: Wikipedia. Licencia: CC BY-SA 2.5

Como una página web puede enlazar a recursos de terceros, éstos a su vez pueden fijar sus propias cookies (third-party cookies) cuando la página se carga. Estas cookies creadas por terceros también pueden ser persistentes, de forma que un servicio web enlazado desde muchas páginas puede trazar la actividad de un usuario a través de todas ellas usando estas cookies. Y esto ocurre continuamente en la práctica. Como muestra, Ghostery es un servicio disponible como extensión de los navegadores más populares que permite comprobar quién está rastreando vuestra actividad en una página web. Fijaos que no pongo en duda que alguien os estará rastreando, y seguramente habrá una buena lista.

Este rastreo empieza una lucha de intereses entre los usuarios, preocupados por su privacidad, y las empresas, interesadas en realizar un seguimiento más preciso y exhaustivo de la actividad de los usuarios. Los usuarios empiezan borrando el historial de cookies de su navegador como práctica habitual. Entonces las empresas contraatacan creando diferentes tipos de cookies más resistentes: cookies que se almacenan en otros puntos del navegador como los plug-in de Flash o Silverlight (supercookies), cookies que se recrean cuando son borradas (zombie cookies) y utilidades que combinan todas las técnicas anteriores para crear cookies muy difíciles de eliminar (evercookie). Llegados a este punto, la tecnología ha otorgado la victoria a las empresas, dado que resulta prácticamente imposible “escapar” de este seguimiento.

En este punto, empiezan a entrar en acción los organismos reguladores: la Unión Europea aprueba la directiva 2009/136/CE donde se definen los comportamientos aceptables en términos de cookies. En concreto, las páginas web deben informar y pedir consentimiento antes de almacenar información en los ordenadores de los clientes o acceder a esa información almacenada. Esta legislación de ámbito europeo ha cambiado totalmente las prácticas del sector: antes nadie informaba sobre qué cookies se estaban usando, para qué se usaban, si se usaban cookies de terceros, etc. O bien, si se daba esta información, se explicaba en la página de “términos de uso”, “política de privacidad” o similar, donde quedaba oculta en un mar de información y términos legales.

De este extremo, en la UE se ha pasado al opuesto: cada página debe informar explícitamente sobre su política de cookies en la primera visita. De hecho, tanta información sobre las cookies está logrando el efecto opuesto al que se perseguía: nadie presta atención al dichoso mensaje. “Vale, que sí, que usáis cookies como todo el mundo, quita ese pop-up de una vez”. Una web podría explicar todo tipo de maldades y la mayoría de usuarios seguiría dando al botón “Aceptar”.

El modelo impuesto por esta directiva europea es opt-in: el usuario debe dar su confirmación para que se usen cookies. Otra variante para resolver el sistema de las cookies es un modelo opt-out: los usuarios deben solicitar explícitamente que no se realize el seguimiento de sus actividades mediante el uso de un indicativo especial llamado “Do-Not-Track” (DNT) . Una desventaja de este modelo alternativo es que se basa en la autoregulación: las páginas web reciben el indicativo DNT, y pueden hacerle caso… o no. ¿Alguién piensa que las empresas dedicadas al tracking en Internet descartarán está información sólo con pedirlo amablemente? O sea que, al menos de momento, nos quedamos con esos apasionantes pop-ups sobre la política de cookies…

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En un futuro no muy lejano, l@s informátic@s de hoy en día deberemos explicar a las nuevas generaciones como era la tecnología de principios del siglo XXI. Un aspecto importante en esta explicación será explicar cómo funcionaba el software de la época y cómo eran los contenidos y tecnologías de la World Wide Web. Vaya, aunque sólo sea para explicar batallitas de lo que hacíamos en nuestros años mozos…

Presentar la informática del pasado es una tarea con un cierto grado de dificultad. Un museo como Bletchley Park está orientado a exponer objetos físicos, de forma que sólo puede ilustrar cómo era el hardware, los dispositivos de almacenamiento (diskettes, CDs, DVDs, …) y el embalaje del software. Una biblioteca física puede encargarse de almacenar el material publicitario, los manuales de usuario y de instalación y el resto de material impreso. Pero la parte intangible, el software y los contenidos de las web, quedan fuera del alcance de estos archivos del conocimiento “tradicionales”.

Precisamente con el propósito de crear un archivo digital de contenidos para generaciones futuras, se creó en 1996 el Internet Archive. Inicialmente estaba orientado exclusivamente al World Wide Web, a través del servicio “Wayback Machine” que actualmente almacena 416 miles de millones de páginas web. Este servicio es como una máquina del tiempo que nos permite retroceder a momentos pasados y visitar cómo eran ciertas web en su día (Geocities, qué tiempos aquellos). A pesar de su utilidad y valor histórico, este servicio ha tenido sus más y sus menos con la justicia por temas de propiedad intelectual.

El propósito del Internet Archive se ha ido ampliando con el tiempo a otros tipos de contenidos: textos, audio, imágenes y software. ¿Distribuciones Linux? ¿Juegos shareware? ¿Software Libre en general? ¿Emuladores de Spectrum ZX? Todo esto puede encontrarse en el Internet Archive mediante una sencilla interfície de búsqueda.

El baúl de los recuerdos: la página principal de la UOC en 2002 según el Internet Archive

El baúl de los recuerdos: la página principal de la UOC en 2002 según el Internet Archive

Un reto al que se enfrenta el Internet Archive (y otras iniciativas similares) es la evolución de la naturaleza de la red. Lo que inicialmente era un conjunto de páginas estáticas, ha ido evolucionando hacia un mundo de páginas dinámicas, Javascript y AJAX, servicios web, etc. Todo era muy fácil cuando el trabajo duro se hacía en el cliente, el navegador web, pero cada vez más la lógica de la web se encuentra repartida entre el cliente y el servidor. Y, en un futuro, este servidor puede dejar de estar disponible dejando la página completamente inservible. Ya existen los primeros señales de alarma sobre la complejidad de preservar el software para el futuro en la época del cloud computing: tal vez sólo seamos capaces de mostrar juguetes rotos.

Por otro lado, podemos almacenar la página principal de servicios como Google, Google Maps, Twitter, Instagram o Facebook pero… ¿qué pasa con el contenido?. Además, muchos de estos servicios requieren estar registrado y presentan contenido personalizado según el usuario. Es complejo preservar dicha información considerando cuestiones como privacidad, propiedad intelectual, el simple tamaño de los datos implicados y su volatilidad.

Resulta irónico que hoy en día un tema candente en Internet sea el derecho al olvido, cuando precisamente la mayor parte de la información que contiene parece destinada a desaparecer…

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